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Historias de Corbera | Can Llopard (publicado en Trobar-ho Tot año 2009)

Esta masía se puede clasificar en términos generales como integrante del paraje conocido como "les masies de l'Avall", que forman Can Baiona, Can Margarit, Can Coll, Can Moriscot, Cal Faci, Cal Coix, Can Vendrell, Can Canonge, Can Montmany de Maspassoles, Can Deu, antiguamente Can Roig de l'Avall y Can Palet.

La antigüedad de Can Llopard es notable, siglo XVI, y su importancia viene dada por las tierras que administraba, las siembras que cosechaba y el gran número de ganado que pastaba por sus dominios.

El primer propietario documentado fue Joan Canals, nacido en Corbera en el año 1602. Su heredera fue Elisabeth Casals, que se desposó con Miquel Llopard, iniciando con este hecho la estirpe que continuó la propiedad del heredado, bajo este apellido, hasta 1857. Entonces, y a falta de herederos masculinos, la propiedad pasó a ser gobernada por los Romegosa de Begues. El primero de esta nueva estirpe fue Climent Romegosa Forest. Con la boda entre Antonia Romegosa Mestre y Salvador Mas de les Valls Munné, la propiedad pasó a la hija de ambos, Maria Mas de les Valls Romegosa, heredera de Can Llopard de Corbera, Can Romegosa de Begues y del patrimonio de los Mas de les Valls, con el de Can Grau del Coll. La mentada heredera se casó en 1940 con un militar que llegó a Begues con las tropas nacionales el año 1939, de nombre Cesar Iglesias Fernandez, nacido en Rivadavia y que llegó a ser alcalde de esta población del Baix Llobregat entre 1944 y 1947. De este matrimonio nacieron cuatro hijos que son los herederos de Can Llopard de Corbera.

Con solo mentar estos nombres y apellidos se puede hacer historia, pero esta se consolida con las vivencias de los diferentes y sucesivos herederos, como puede ser el caso de Antic Llopard, nacido en Corbera el año 1645, que después de casarse con Madrona Olivilla, fue elegido, por el barón de Corbera, como corregidor de su castillo.

La aportación humana de los Llopard no acabó en el ámbito rural, puesto que, documentado en el Archivo Diocesano de Barcelona, consta el presbítero del obispado, de nombre Josep Llopard. En el año 1714, el rey Felipe V, exigió a los barones de Corbera, una derrama para mantener la guerra contra la ciudad de Barcelona. Los barones traspasaron la responsabilidad y el cargo a los corberenses, bajo amenaza de quema de propiedades en caso de incumplimiento. Entonces Josep Llopard Amat asumió toda la deuda y de esta manera salvó de la destrucción las masia de Corbera de Llobregat. Los Llopard y su hacienda entraron en nuestra historia local.

Texto · Joan Renau Turbau
Fotos · Ramon Rovira

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