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Historias de Corbera | Rosina Roig Pañella (publicado en Trobar-ho Tot año 2014)

En cada pueblo hay personajes que dejan huella a su paso, impronta de su bondad y recuerdo de su sabiduría, amor y dedicación a la tarea comunitaria en cualquier vertiente tanto artística como popular o religiosa. Son personajes que pasan por la vida sin hacer ruido, pero que cuando se van echamos de menos.

Rosina Roig y Pañella era una mujer singular y quizás Corbera no le ha dedicado el reconocimiento que se ha merecido, ganado en el trabajo silencioso de cada día, como las grandes personas. Nació el 6 de junio de 1.912 y nos dejó el 22 de enero de 1.991. Sus abuelos eran los administradores del Casal de Santa Magdalena (junto al castillo y la iglesia), sus padres eran don Pau Roig y Canals y doña Tecla Pañella y Rovira. Tenía seis hermanos más, tres chicos y tres chicas.

Aprendió música en Barcelona y justo acabar la Guerra Civil Española ya la encontramos con las manos en el harmonio de la Parroquia de Santa Maria, que no dejó de tocar durante cincuenta años de su vida, que compaginó con servicios a las actividades parroquiales y también de cariz popular.

Rosina, como era conocida por todas partes, enseñaba a rezar cantando y era muy fácil encontrarla paseando por el recinto del Pesebre, disfrutando de la naturaleza, escuchando el canto de los pájaros o recogiendo ramilletes de cualquier hierba que encontraba por el camino. Su figura singular era un elemento más de nuestro paisaje. No era nada presumida y tan sencilla que incluso cuando bailaba, era muy buena bailarina, lo hacía con sus botas de andar. Era de pocas palabras, un poco bohemia y muy soñadora. Una gran sonrisa de paz iluminaba su rostro y se hacía querer por todo el mundo.

Arraigada en nuestra tierra y costumbres tenía una especial devoción a la Virgen de Montserrat, cada año peregrinaba al monasterio. Su última colaboración, que mantuvo mientras las fuerzas físicas se lo permitieron, fue la dedicación al canto de las Caramelles. Cuántos niños y niñas de nuestro pueblo aprendieron canciones bajo su magisterio...

Ya hace años que sus manos no tocan aquel harmonio que conocía tan bien, pero en los corazones de los que la conocimos todavía resuena su música y su carisma personal nos acompañará siempre.

Rosina, dedicaste toda una vida a Corbera mediante la música y la canción; hoy te dedico estas sencillas palabras de agradecimiento, reconocimiento y estimación.

Texto · Joan Renau Turbau
Fotos · Fina Bosch, Joaquima Rovira y Trobar-ho Tot

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Historia | Relación de artículos publicados de Joan Renau